Elina Vuola Los límites de la liberación - La praxis como método de la teología de la liberación latinoamericana y de la teología feminista nota Capítulo de introducción Este trabajo se centra en los supuestos metodológicos de una de las corrientes teológicas más importantes de nuestros tiempos, la teología de la liberación (TL), y plantea unas preguntas críticas sobre el estatus y el significado de la praxis en su método. Estoy interesada principalmente en cómo las preocupaciones feministas se pueden explicar y tratar en la TL latinoamericana. Demostraré que las dificultades para realizar esto radican ampliamente en el punto de vista práxico, tanto de la TL latinoamericana como de la teología feminista (TF). Las cuestiones de la ética sexual - especialmente la ética reproductiva - son de especial interés, dado que proporcionan una perspectiva heurística a las limitaciones de la praxis como punto de partida de la teología. La teología de la liberación es una de las corrientes más significativas dentro de la teología moderna, y puede ser definida de forma restringida o amplia. En el primer sentido, se limita a la teología de la liberación latinoamericana, que nació de un contexto específicamente latinoamericano en los años 60. En la definición amplia, la TL también incluye otras corrientes teológicas de las cuales las más importantes son la teología negra - en América del Norte y la República Sudafricana principalmente - y la teología feminista, de las cuales uno ya no puede decir que son en primer lugar de América del Norte o de Europa Occidental. Algunos aseguran que es inclusive más certero hablar de teologías de la liberación. El punto de partida de esta investigación es el entendimiento ulterior de que la TL es un movimiento mundial que, a pesar de su heterogeneidad, contiene algunas características centrales que le hace sobresalir, si no como un nuevo paradigma, por lo menos como un momento nuevo en la historia de la teología. Las diferentes teologías dentro de este movimiento han tenido algún tipo de diálogo, principalmente en el contexto de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo (AETTM) fundada en 1976. En las reuniones de la AETTW, varias teologías de la liberación han tratado de delinear tanto aquellas características que comparten como aquellas en las que divergen. El cristianismo ya no es más "la religión del hombre blanco"; es no solamente el Sur "no blanco", sino mujeres de todo el mundo que observan de forma crítica la historia del cristianismo y denuncian sus nuevas subjetividades. Una definición amplia de la TL pone énfasis en la interrelación de las diferentes estructuras de opresión. La liberación de las estructuras opresivas involucra necesariamente aspectos políticos, económicos, sociales, raciales y sexuales. La preferencia de uno de estos aspectos a expensas de los otros ha sido realidad en varios movimientos de liberación. En el movimiento de la TL, existe un énfasis explícito en considerar a las diferentes formas de opresión y liberación de las mismas, como niveles de un proceso complejo. Sin embargo, como en cualquier actividad humana, en la TL existe contradicción entre los ideales y la realidad. Los teólogos masculinos de la liberación, negros y blancos, no han recibido con los brazos abiertos la crítica feminista, especialmente cuando ha sido dirigida a ellos mismos. Las mujeres blancas y de clase media de los países industrializados han estado ciegas a la realidad de la gran mayoría de las mujeres del mundo que non son blancas y que son pobres. Cada teología de la liberación, sea negra, feminista o latinoamericana, se caracteriza por su punto de vista distintivo, pero lo que comparten es su compromiso con la justicia social. Hasta cierto punto, todas las teologías de la liberación se sitúan en las luchas políticas contemporáneas, y algunas más que otras. Los teólogos de la liberación generalmente se refieren a esto como praxis, no solamente como su objetivo sino también como su punto de partida. Todas las teologías de la liberación ponen énfasis en la praxis como el punto de partida - y, hasta cierto grado, inclusive como criterio - para la reflexión teológica, y debido a esto, consideran sus teologías como una forma completamente nueva de hacer teología. Esta es la única característica más central que comparten las diferentes teologías de la liberación. El propósito de esta investigación es aclarar este punto de partida metodológico de las dos teologías más importantes, la TL latinoamericana y la TF, preguntando cómo definen la praxis y lo que significa como punto de partida para la teología. También preguntaré, señalando los problemas y limitaciones de este método, hasta qué punto estas "teologías práxicas" pueden ser fieles a su característica metodológica más central y explícita. El argumento se refiere a que, a pesar de las contradicciones y ambigüedades de las dos teologías de la liberación, es posible hablar de un método común que convierte a la TL en un nuevo paradigma, que tiene serias repercusiones tanto para la teología como para su papel en la Iglesia y la sociedad. Metodológicamente, la TL latinoamericana y la TF tienen suficientes puntos en común, de tal forma que podemos hablar de ellas al mismo tiempo con la etiqueta "teologías de la liberación". Al mismo tiempo, aclararé este método demostrando que, hasta cierto punto, estas convergencias resultan problemáticas, y que por lo menos han sido explicadas y analizadas inadecuadamente. Esta tensión es la que hace que las teologías de la liberación sean tan vivas y abiertas, pero desafortunadamente no claras también y, por esta misma razón, propensas a la crítica. Al poner las dos teologías de la liberación en diálogo, deseo poner atención en ciertas preguntas teóricas centrales sobre la teología de la liberación como paradigma. Las preguntas de y sobre ética deberían ser per definitum parte de cualquier teología que afirma que la praxis es su punto de referencia más importante. Un área de diálogo natural entre la TL latinoamericana y la TF es el de la ética sexual, porque es el área donde convergen el día a día de las mujeres pobres latinoamericanas y la teología progresista comprometida con su defensa, por lo menos teóricamente. Desafortunadamente, no existe la ética sexual de la teología de la liberación, ni tampoco un diálogo que mencione tanto a los pobres latinoamericanos como a las preguntas sobre ética sexual (especialmente católica). Por una parte, el silencio, y por otra el acuerdo con las enseñanzas tradicionales del magisterium por parte de los teólogos de la liberación en estos asuntos es complicado y serán tratados en esta investigación. Al crear un espacio para el diálogo crítico dentro del paradigma de la teología de la liberación, deseo señalar los problemas de la naturaleza más general del punto de partida práxico. Simultáneamente, demostraré las posibilidades de nuevos caminos para las teologías de la liberación. Una observación superficial de las obras de los teólogos de la liberación latinoamericana más prominentes confirma la diversidad del concepto praxis y la ambigüedad conceptual de la misma; inclusive hay algunos teólogos de la liberación que no analizan explícitamente su método en absoluto. Es por esto que me concentro en aquellos que se esfuerzan por realizar un análisis conceptual sistemático y por su claridad de método. Hablaré de la TL principalmente como un movimiento, como un todo, y por ende puedo no favorecer a teólogos individuales y sus respectivas diferencias. Todos los teólogos en esta investigación se refieren a la praxis en un sentido metodológico: la reflexión teológica parte de las realidades políticas, sociales y económicas, luego se analiza con las herramientas de las ciencias sociales, filosofía y teología, y finalmente retorna a su punto de partida. Juan Luis Segundo lo denomina el círculo hermenéutico. Existe una influencia definitivamente marxista en la forma en que los teólogos de la liberación entienden por praxis y la relación entre la teoría y la praxis. La definición de Gustavo Gutiérrez de que la teología de la liberación es "la reflexión crítica de la praxis a la luz de la Palabra de Dios", es una definición clásica. Esta también parece referirse a la praxis en el sentido metodológico y no en primer lugar a su objeto. En este sentido, la praxis no puede reducirse a "los pobres" o a "la sociedad" aunque éstos formen la parte central de la misma. Realizaré un análisis similar de la TF, concentrándome en aquellas teólogas feministas que se definen a sí mismas como teólogas de la liberación feminista, tanto en el mundo desarrollado como en América Latina. Dedicaré un capítulo completo al diálogo entre las dos corrientes, analizadas primeramente desde la perspectiva de la teología de la liberación feminista latinoamericana emergente. Desde la perspectiva del discurso "puramente" teológico, la TF - o los estudios feministas en religión - histórica y metodológicamente forma parte de la amplia tradición de la teología de la liberación. Sin embargo, también se la puede examinar como una parte de los estudios académicos sobre mujeres. En este caso, la TF tiene que afrontar preguntas similares a aquellas que el resto de la teoría feminista ha encarado en otros campos. Es complicado "localizar" a la TF: si la analizamos como parte de los estudios académicos sobre mujeres, las cuestiones o por lo menos los puntos focales son diferentes de cuando se los considera como parte del paradigma teológico de la liberación. En el caso de la TL latinoamericana se puede hacer una selección similar de perspectivas. Los teólogos de la liberación frecuentemente son "intelectuales en general" en su continente: ellos discuten sobre asuntos tanto filosóficos, teológicos como económicos y políticos. Tienen un alto nivel de educación y mantienen diálogos tanto entre ellos como con sus colegas europeos y norteamericanos, y no solamente en el campo de la teología. Por lo tanto, se puede considerar a la teología de la liberación como parte de una amplia tradición intelectual político-filosófica crítica en América Latina (y en el Tercer Mundo en general), y esta tradición no es muy conocida en los países industrializados. Esta tradición cuestiona radicalmente el eurocentrismo de nuestras universidades, iglesias y sociedades. En este sentido, los intelectuales latinoamericanos, incluyendo a los teólogos de la liberación, están trabajando sobre un campo mucho más amplio que sus colegas europeos o norteamericanos. Los últimos están más familiarizados solamente con las corrientes y los discursos intelectuales de los europeos o norteamericanos, y podrían considerarlos como la única línea de pensamiento significativa. El aspecto interesante - y difícil - de la TL latinoamericana es su movilidad entre la theologia proper y otras disciplinas. Esta multidisciplinareidad muchas veces dificulta la respuesta a las preguntas tales como "¿Después de todo, no se trata de sociología disfrazada de teología lo que los teólogos de la liberación están haciendo?". Esta clase de preguntas han significado la crítica más importante hacia la TL, especialmente por parte de la jerarquía eclesiástica. Cabe recordar que esta clase de multidisciplinaridad de ningún modo es exclusiva de la TL. En primer lugar, la teología como tal, siempre ha realizado préstamos de otras disciplinas: ni siquiera existiría en su forma moderna sin la filosofía. Durante siglos, la filosofía se llamó ancilla theologiae. En segundo lugar, cualquier teoría de la sociedad - y la religión como parte de la misma - que desee responder a preguntas complicadas como pobreza estructural, estado subordinado de las mujeres, o efectos de los cambios económicos en el bienestar humano, no puede limitarse a la manera, muchas veces arbitraria y desactualizada, de definir los límites entre las disciplinas académicas. Con el objeto de reaccionar y protestar contra el eurocentrismo, la TL puede verse como una explicación creíble y como el medio de solución para la crisis latinoamericana. La TL llena el vacío entre las ciencias sociales emancipatorias y la teología católica "supermetafísica" tradicional. La TL ha ofrecido una interpretación de la historia del continente, ha analizado las causas de la pobreza, ha redefinido los temas centrales del Cristianismo y ha señalado los posibles cambios y modelos de acción. Todo esto ha ocurrido en un continente profundamente religioso donde el proceso de secularización no ha tomado el camino que tomó en Europa. Aparte de esto, en tiempos de las dictaduras militares, la Iglesia fue con frecuencia el único lugar donde la gente pudo sentirse a salvo, tanto física como mentalmente. Además, se puede considerar a la TL como parte de un amplio movimiento intelectual y político en los países del Tercer Mundo, que con raíces en su propia historia y cultura, está buscando respuestas independientes a los problemas políticos y sociales de las sociedades del Tercer Mundo. Especialmente en América Latina, debido al papel histórico de la Iglesia católica y el cristianismo, este tipo de discurso es fácilmente canalizado hacia la teología. El papel de la teología y los teólogos en América Latina es muy diferente del de nuestras sociedades. En América Latina no existe la teología académica no confesional sin ninguna conexión práctica (como el modelo escandinavo). La teología católica, que es la teología predominante en América Latina, es en general una teología más confesional que protestante. La TL está dando nuevos significados e interpretaciones a esta relación ya existente entre la teología y la praxis (eclesiástica, social). Esto también puede observarse en los contenidos de la teología de la liberación: lo teológico y lo político están interrelacionados en el área del lenguaje, así como también en la acción concreta y en el análisis científico. Debido a esto, quienes no estén familiarizados podrían tener dificultades para comprender la TL, y podrían criticarla, por lo menos aquellos que no están familiarizados con la historia del continente, el papel de la Iglesia y la discusión socio-política que se lleva a cabo en el mismo. Además, tanto la TF como la TL latinoamericana están vinculadas al discurso filosófico con respecto a los intereses y el carácter del conocimiento y las ciencias, también a su objetividad, valores y contexto cultural; y finalmente, a la relación entre el conocimiento y el poder. Las preguntas sobre la contextualidad del conocimiento y sus intereses unifican los cambios simultáneos de paradigma en la tradición intelectual de occidente, como por ejemplo las ciencias sociales críticas, incluyendo a las epistemologías feministas, y varias teorías anti eurocéntristas, incluyendo la teología de la liberación. Es muy importante la crítica hacia el falso universalismo. En todas las teorías mencionadas, "el saber" no se entiende solamente como un proceso intelectual en la mente del individuo. Podemos utilizar la distinción que hace Jürgen Habermas, un interés emancipatorio del conocimiento que tiene el objetivo de revelar y superar las formas de opresión a través de la ayuda de las ciencias sociales críticas y de su forma distintiva de racionalidad crítica, que es diferente de otros intereses constitutivos del conocimiento. Lo que preocupa es la crítica ideológica y la liberación. Existe una unidad dialéctica entre el conocimiento y los intereses (teoría y praxis). Los dos objetos de mi investigación, la TL latinoamericana y la TF, son difíciles de definir ambiguamente per se, y existen varios puntos de vista diferentes de los cuales yo puedo escoger. He decidido hacer una selección que en mi opinión favorece a las dos separadamente, pero también posibilita la discusión sobre las dos conjuntamente. Tomando en cuenta todos los puntos de vista posibles ya mencionados y sus repercusiones, analizaré tanto la teología feminista como la TL latinoamericana en su calidad de teologías de la liberación. De esta manera, el factor unificador parece ser la praxis en tanto en cuanto punto de partida y método de la reflexión teológica. El compromiso práctico y la crítica dirigida a la teología "tradicional" en las teologías de la liberación han sido más importantes que la creación de un modelo de pensamiento sólido teórico - por lo menos hasta ahora, y que es comprensible en una nueva tradición que está naciendo. Sin embargo, la falta de este tipo de modelo de pensamiento dificulta el entendimiento, incluso de las afirmaciones más centrales. Por ejemplo, ¿qué es lo que las teólogas feministas quieren decir cuando hablan sobre "la experiencia de las mujeres" (la praxis de la TF)? ¿Quiénes son los sujetos - "los pobres" - de la TL latinoamericana? Si no existe consenso sobre lo que compone la praxis, ¿cómo puede ser tomada como punto de partida? Una comparación entre la TL latinoamericana y la TF revela algunas de sus respectivas debilidades. El concepto central de "la experiencia de las mujeres" en la mayoría de las teologías feministas en América del Norte y Europa, es contradictorio consigo mismo. La "experiencia" de una mujer europea se acerca más a la realidad del hombre de su sociedad que a la realidad de la mujer que vive en un país del Tercer Mundo. El concepto de "la experiencia de las mujeres" ha sido criticado primeramente desde dos direcciones: primero, por aquellas mujeres que ven que la experiencia de la que habla la TF, es la experiencia de "mujeres blancas, de clase media, educadas, heterosexuales"; y segundo, por opiniones postmodernas que rechazan las demandas por que se implante una verdad universal. Hasta hace poco, la influencia de la teoría feminista no teológica en la TF ha sido escasa y constituye una de las razones por la cual los problemas teóricos de la posición central que se ha dado a las afirmaciones sobre experiencia y praxis han recibido poca atención crítica. La TL latinoamericana habla acerca de "los pobres" como su contexto homogéneo, sin tomar en cuenta el hecho de que la pobreza afecta a la gente en distintas formas, dependiendo de factores como género o raza. De esta forma, tanto la TL latinoamericana como la TF, por lo menos aquella originada en los países industrializados, supera el contexto de las mujeres pobres que, junto con sus hijos, son las más pobres de los pobres. Al momento, el reto más grande de la TL latinoamericana proviene de las mujeres, de los pueblos indígenas y de los negros del continente - aquellos que no han sido incluidos en el concepto homogéneo de "pobre". Por lo tanto, está justificado teórica e históricamente el profundizar el diálogo entre la teología de la liberación latinoamericana (con su concepto de "el pobre") y la teología feminista (con el concepto de "la experiencia de las mujeres"). Un importante aspecto que trataré es el de la ética sexual y su posición en la TL. La ética sexual, especialmente la ética reproductiva, - o la escasa atención que se le ha dado - puede servir de ejemplo concreto del análisis conceptual insuficiente y sus consecuencias prácticas en la TL. Es difícil encontrar cuestiones sobre la ética sexual en los trabajos de los teólogos de la liberación latinoamericana. Aquellos que consideran que la ética sexual es un problema, parece que están de acuerdo con muchas de las enseñanzas oficiales de la iglesia católica. Los teólogos de la liberación mantienen posiciones más bien dogmáticas sobre las cuestiones de ética sexual ampliamente basados en la antropología católica tradicional, que también refleja la imagen que tienen sobre la mujer. Una de las primeras causas de muerte de las mujeres en edad reproductiva en el Tercer Mundo, incluyendo América Latina, son las complicaciones después de un aborto ilegal. Noventa y nueve porciento (99%) de la mortalidad materna (todo relacionado con el embarazo, nacimiento y sus complicaciones, incluyendo el aborto) en el mundo ocurre en los países del Tercer Mundo. Prevenir la muerte de mujeres pobres no ha formado parte explícita de la agenda sobre "la defensa de la vida de los pobres" de los teólogos de la liberación. Sin duda, la razón se puede encontrar en la "invisibilidad" global de la mujer, pero también en las relaciones exacerbadas entre los teólogos de la liberación católica y el Vaticano. Hasta ahora, el área de la ética reproductiva y sexual se ha dejado fuera del conflicto, consciente o inconscientemente. Sin embargo, no existe una diferencia notable entre los teólogos de la liberación católica y protestante en estas cuestiones, como tampoco existe entre los teólogos y las teólogas. Una de mis afirmaciones es que la teología de la liberación feminista latinoamericana puede ofrecer herramientas adecuadas para tratar los asuntos de la ética sexual en el contexto latinoamericano. Existen varios movimientos seculares de mujeres en América Latina que critican los problemas de ética sexual y los derechos reproductivos, incluyendo la contracepción y el aborto. Estos movimientos con frecuencia están compuestos por mujeres educadas de clase media que ya no tienen fuertes o ningún lazo con las iglesias. En efecto, la Iglesia, especialmente la Iglesia católica, es con frecuencia considerada como la archienemiga. Cuando los teólogos progresistas, tanto masculinos como femeninos, mantienen silencio sobre las cuestiones de ética sexual, se crea una situación en la cual la gran mayoría de las mujeres latinoamericanas (pobres, no educadas, y para quienes la religión juega un papel importante en sus vidas a pesar de la contradicción) encuentran que no hay nadie que exprese sus preocupaciones más íntimas. Las contradicciones del feminismo de clase media y los movimientos populares de mujeres en América Latina han sido bien documentados por varios científicos sociales. Lo que frecuentemente no se constata explícitamente en estos estudios es el eslabón perdido, es decir los teólogos de la liberación feminista latinoamericana que podrían hablar en nombre de la praxis de las mujeres de "las clases populares". Para poder hacer esto se necesita un entendimiento crítico del papel controversial que tiene la religión, incluyendo su potencial liberador. El monopolio católico en la ética sexual debe ser abordado con las herramientas de análisis adecuadas. Ni los movimientos feministas seculares ni las mujeres católicas sin ninguna educación formal (especialmente en teología) cubren esta necesidad. Lo mismo se puede decir de los teólogos (masculinos) de la liberación más prominentes. Mi trabajo puede verse dividido en dos secciones principales. La primera parte trata de la TL latinoamericana y la TF como teologías de la liberación que tienen métodos comunes en relación con sus enfoques de la praxis. Esto hace que sus problemas inherentes sean similares también, a pesar de que la crítica que reciben proviene de varias direcciones un tanto diferentes. La segunda parte se ocupa de la ética sexual como caso de estudio y de verificación de los problemas expuestos en la primera parte. Debido a que la ética sexual es una cuestión de suma importancia en cualquier parte del mundo, no es un asunto marginal o trivial - mucho menos si se convierte en el problema de una teología que tiene un auto entendimiento práctico para defender a los débiles y a los silenciados. Los teólogos de la liberación feminista latinoamericana sirven como puente entre dos secciones, la TL latinoamericana y la TF llevada a cabo en otras partes del mundo. Esto también puede ser formulado como una pregunta: ¿cómo se encuentran la teología feminista y la teología de la liberación en América Latina? ¿Cómo y por qué no lo hacen? En el primer capítulo presentaré un resumen histórico de la TL latinoamericana, y después describiré el método teológico de la liberación, que hace resaltar a la TL como una "nueva manera de hacer teología", tal como los teólogos de la liberación afirman que están haciendo. Identificaré este método preguntando, qué entienden los teólogos de la liberación por praxis y sobre aquellos que supuestamente son los sujetos principales de la misma, los pobres. Realizaré un analisis crítico de cómo los teólogos de la liberación entienden a los pobres, en tanto en cuanto sujetos de la teología. En el segundo capítulo, primero caracterizaré a la teología feminista como parte del marco más amplio de los estudios académicos sobre mujeres. Luego observaré a la TF desde otro ángulo, definiéndola como parte del movimiento de la teología de la liberación. Aquí el enfoque está concentrado en aquellas teólogas feministas que se consideran, tanto teólogas feministas como teólogas de la liberación. Analizaré críticamente el uso que las teólogas feministas hacen del término "la experiencia de las mujeres", en calidad de concepto metodológico central de la TF. El tercer capítulo está enfocado en América Latina, observando a la teología de la liberación feminista latinoamericana a través de sus proponentes más importantes. El concepto central de la vida cotidiana y la concretización de la opción por los pobres como una opción por la mujer pobre, aporta un elemento crítico a la TL y sus supuestos metodológicos. Dado que existen algunos teólogos de la liberación masculinos que tratan las cuestiones de género y mujer más extensivamente, realizaré una observación crítica de la forma en que ellos teorizan estos aspectos como parte de su proyecto teológico general. La mariología y sus reinterpretaciones en el contexto latinoamericano constituye un ejemplo de la forma en que las cuestiones de género son tratadas en la TL, y en la forma en que se abre un espacio para las interpretaciones alternativas dentro de los aspectos importantes para las mujeres. En el cuarto capítulo que sirve como estudio de caso para lo que se ha dicho en los capítulos anteriores, analizaré el problema de la ética sexual en la TL. Se podrá notar que las cuestiones de la ética sexual, especialmente las de reproducción, se tratan muy ligeramente en la TL, y cuando son tratadas, tienden a ser interpretadas de una manera tradicional. En el contexto católico, esto significa que varios teólogos de la liberación, voluntaria o involuntariamente, están de acuerdo con las enseñanzas oficiales. La ética sexual es un ejemplo concreto de los límites de la praxis como método teológico, y revela que los teólogos de la liberación no están realmente haciendo lo que afirman estar haciendo; y esto significa un reto para el supuesto compromiso de la praxis. El punto de partida de la praxis podría inclusive originar cierto dogmatismo en las teologías que le dan tal condición metodológica central. Por su parte, los teólogos de la liberación feminista latinoamericana presentan las experiencias concretas de las mujeres, especialmente de las más pobres, como un correctivo crítico a la praxis, a pesar de que tampoco se ocupan de las cuestiones de la ética sexual. Mis fuentes de información son, primeramente los textos de teólogos feministas y teólogos de la liberación contemporánea. En la práctica, esto significa que menciono a varios teólogos importantes tanto de América Latina como de otros lugares. Necesariamente, observo sus trabajos desde una cierta perspectiva limitada que hace imposible un análisis exhaustivo de cada teólogo. Los trabajos no teológicos, principalmente los científicos sociales realizados en y sobre América Latina, además de la teoría feminista no teológica, serán usados cuando sea necesario y adecuado. Mi método es un análisis sistemático de los trabajos que he considerado que pertenecen a la corriente de la teología de la liberación. Luego de un resumen histórico, esbozaré un panorama generalizado del método de una de las corrientes teológicas contemporáneas más importantes a través de sus proponentes más destacados. Analizaré e interpretaré críticamente algunas de los supuestos metodológicos más centrales, tanto en la TL como en la TF, planteando preguntas críticas que suponen un reto para estas suposiciones y señalando algunos cambios necesarios en el paradigma de la teología de la liberación, si es que desea mantenerse fiel a su punto central de partida. A pesar de que no se ha hecho un análisis sistemático de la cuestión de la ética sexual en el contexto de la TL, existen varios trabajos sobre el método de la teología de la liberación en general. Existen solamente unos pocos análisis críticos del método de la teología feminista, y la mayoría de ellos son trabajos muy recientes que pude leer solamente durante el transcurso de esta investigación. Debido a la amplitud de mi tema, tengo algunas limitaciones y algunas reservas. Primero, no es mi intención revisar la larga y compleja historia del concepto de praxis, o la relación entre teoría y praxis, en la historia de la filosofía y de las ciencias sociales. Los teólogos de la liberación latinoamericana, en su uso del concepto, toman las ideas de las ciencias sociales orientadas por el marxismo, de la escuela de Francfort, y de la teología política europea. Me concentraré en la especificidad del uso que hacen los teólogos de la liberación del concepto, principalmente en su interpretación dentro y desde un contexto latinoamericano. La parte más delicada de mi investigación se refiere a que las mujeres son sujetos tanto de la teología como de la ética. Así, mi análisis del concepto de praxis tiene como objeto primeramente crear un espacio para la discusión crítica de género y de ética sexual en el contexto de la TL. Segundo, tal como ya dije, no presentaré ninguna teoría de la liberación ni ninguna teología feminista en detalle. Me referiré a la TL y la TF como corrientes teológicas, tomando en cuenta sus diferencias, sobre las cuales quienes se definen como teólogos de la liberación sostienen que existen ciertos supuestos básicos (con más frecuencia en el área de la metodología, que constituye el foco de esta investigación). Al hacer esto, también deseo favorecer al autoentendimiento fundamental de que la TL es una empresa colectiva. Para propósitos de este trabajo, los teólogos de la liberación latinoamericana más importantes son Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Pablo Richard y Enrique Dussel. De las teólogas feministas, me concentraré en aquellas que se consideran explícitamente teólogas de la liberación feminista, y que participan activamente en el movimiento de la teología de la liberación, especialmente Rosemary Radford Ruether y Elizabeth Schüssler Fiorenza de América del Norte; y, María Pilar Aquino e Ivone Gebara de América Latina. Sin embargo, al empezar a hablar de la TL y de la TF citaré algunos autores, y vale la pena también resaltar que todas las teólogas mencionadas, con excepción de Aquino, pertenecen a la primera generación de sus movimientos respectivos. Por lo tanto, ellas representan una parte fundamental tanto en la TL como en la TF, pero también han sido criticadas por una generación más joven de académicos. También es importante tener en cuenta que ni la TL latinoamericana ni la teología feminista son un fenómeno católico exclusivo. En realidad, un "ecumenismo práctico" es una característica de las dos teologías. Los desacuerdos dogmáticos tradicionales o las diferencias no se las toma como cuestiones tan importantes como la praxis compartida; inclusive, se notarán diferencias confesionales cuando tenga alguna relevancia con los tópicos analizados. Tercero, no analizaré temas intra teológicos específicos en las teologías de la liberación, ya que tanto la TL latinoamericana como la teología feminista se centran en las preguntas teológicas clásicas como Dios, la cristología y la eclesiología. Mi intención es analizar la manera o el método, es decir, la forma en que una perspectiva diferente evoluciona en la TL en comparación con la teología cristiana tradicional. Es el método el que nos ayuda a entender las nuevas interpretaciones de los problemas teológicos clásicos y los temas nuevos que nunca estuvieron presentes en la teología anterior. Cuarto, en el capítulo de la ética sexual no la analizaré teológicamente ni recorreré la historia y contenidos de las enseñanzas de ética sexual en la teología. Meramente señalaré que la TL sería el contexto más apropiado para la creación de una ética sexual constructiva y crítica en América Latina. Solamente los teólogos de la liberación latinoamericana tanto hombres como mujeres - pero especialmente las últimas - pueden darse cuenta adecuadamente de este trabajo. Mi propio argumento en este contexto es práctico, y me apoyaré en cifras estadísticas sobre la condición de las mujeres en América Latina, especialmente cuando se trata de cuestiones de reproducción. Hago uso del concepto de ética sexual a lo largo de este trabajo, a pesar de que me concentro principalmente en el tema de la reproducción. Sin embargo, el concepto más amplio implica que existen otras cuestiones importantes de ética sexual además de reproducción, que enfrentan problemas similares en la TL pero que he decidido deliberadamente no tratarlas en este trabajo. El tema de la ética sexual podía haber sido tratado más exhaustivamente, y creo que sería importante realizar un estudio que se concentre exclusivamente en la ética sexual o inclusive reproductiva. Sin embargo, deseo plantear preguntas de subjetividad y de ética sexual al contexto metodológico de la TL y esto se debe a dos razones. Primero, la ética sexual y su papel actual en la TL constituye un reto para los supuestos metodológicos de la TL, que afirma ser una teología basada en la praxis. La ética sexual en esta investigación sirve como estudio de caso de lo que se afirma a un nivel más teórico, principalmente que los teólogos de la liberación deberían poner una atención crítica a la forma en que la praxis también excluye, se vuelve contra sí misma, e inclusive cómo se convierte en un dogmatismo, cuando se le otorga una posición tan central sin formular preguntas críticas sobre sus premisas. Segundo, deseo enfatizar la afirmación feminista de que "las mujeres" y "sus" asuntos no son accidentales o periféricos en la teología o en cualquier iniciativa intelectual. Estas tocan la "parte más profunda" de nuestros hábitos de pensamiento, muchas veces inexplicados y las formas de ver y entender el mundo. Quinto, a pesar del énfasis que pongo en el método de la TL y la TF, no afirmo haber realizado un análisis sistemático de sus metodologías, ni tampoco haber comparado estos enfoques con otros en la historia de la teología. Mi interés principal es preguntar qué clase de papel o praxis de facto tiene la TL como estructura metodológica. Y por último, sin ser lo menos importante, la amplitud de esta investigación es al mismo tiempo la posible debilidad y el punto fuerte de la misma. Esta investigación se abre hacia varios discursos teóricos que en sí mismos son complicados y extensos: marxismo, teoría feminista; avances recientes en la teología contemporánea incluyendo la ética; y el uso de las ciencias sociales en la teología y sus efectos potenciales en la autonomía de la teología (multidisciplinaridad). Debido al carácter de las teologías de la liberación, éstas podrían ser analizadas desde diferentes ángulos que podrían favorecerles tanto o más que la perspectiva de esta investigación. No pretendo que mi crítica hacia la TL (o la TF) sea la más válida y adecuada. Sin embargo, creo que mi perspectiva ofrece un importante punto de vista que ha estado ausente hasta el momento en la TL latinoamericana y en los estudios sobre la misma. No puedo crear un programa de ética sexual para otros, pero puedo señalar que existe una brecha en este punto y una necesidad de llenarla. Finalmente, existen algunas cuestiones más prácticas que necesito señalar. He leído a varios teólogos de la liberación latinoamericana principalmente en español, y en menor número en portugués. De los libros del teólogo brasileño de la liberación más citado en esta investigación, Leonardo Boff, he utilizado en su mayor parte las traducciones en español. He consultado y utilizado parcialmente las traducciones en inglés, cuando estaban disponibles, y en este caso las he mencionado en la bibliografía después del libro original. Sin embargo, la mayoría de las traducciones directas fueron realizadas por mi persona. La discriminación en el lenguaje de los teólogos de la liberación ha sido señalado por mujeres latinoamericanas. Las traducciones al inglés corrigen esta discriminación de una forma políticamente correcta, inclusive inglesa. Ya que pienso que los teólogos de la liberación podrían optar por un español o portugués no discriminatorio en sus escritos, he decidido no traducir las palabras como por ejemplo "hombre" en "ser humano" pero la he traducido como "hombre". Estas palabras tienen las mismas connotaciones tanto en inglés como en español. Personalmente, para mí han sido importantes los problemas de lenguaje durante el transcurso de este trabajo. He realizado investigaciones tanto en Estados Unidos como en América Latina y he conseguido hablar fluidamente tanto en español como en inglés. Ya que provengo de un grupo lingüístico pequeño, crecí sabiendo que tenía que aprender otros idiomas para poder comunicarme con la gente de otras culturas. Después de este trabajo soy más consciente que nunca de que esto constituye una inmensa riqueza y una limitación al mismo tiempo. Por otro lado, estoy convencida de que al comprender una cultura diferente de la propia, el lenguaje juega un papel primordial. En muchas ocasiones me he sentido frustrada al no poder expresarme en mi lengua materna de la forma que quisiera. No obstante, en este tema considero que es más bien un punto fuerte en lugar de una debilidad. La autora de este trabajo constituye un ejemplo vivo tanto de la dificultad como de la posibilidad de mantener un diálogo entre contextos tan diferentes. En la teoría feminista norteamericana es una constante el que uno tenga que localizarse como persona en relación con determinadas posiciones. Debido a que mi contexto cultural es diferente posicionándome como, por ejemplo, "mujer blanca", en Finlandia tiene un significado diferente que en los Estados Unidos. También, es cuestionable tanto la informatividad de estas "letanías" como su posibilidad para garantizar la transparencia. Prefiero permitir que este trabajo hable por sí mismo. Soy consciente de las limitaciones que una tesis académica pueda tener para representar adecuadamente "la auténtica voz" de cualquier persona. Cuando critico la ausencia de los intereses de las mujeres pobres en la TL, presento estos intereses a través de las interpretaciones de las mujeres académicas latinoamericanas. La pregunta sobre quién realmente puede hablar por otros, y si realmente es posible hacerlo, es una cuestión complicada y que está siendo tratada en varios contextos incluyendo la teoría feminista y post colonial. Debido a la naturaleza de tesis académica de este trabajo, deliberadamente he escogido el debate al nivel teórico en que participantes con suposiciones similares - es decir con un nivel de educación similar - pueden participar en este diálogo. Sería arbitrario de mi parte afirmar que hablo por las mujeres pobres latinoamericanas, y esto no significa sin embargo, que no puedo participar en la discusión sobre la base de mis propias suposiciones. Siempre he creído que participando en una discusión, es
la mejor manera de reconocer a los otros participantes como sujetos a quienes
vale la pena escuchar. Tras mis experiencias en América Latina,
habiendo entablado amistad con algunos de los colegas que menciono y analizo
en esta investigación, y reconociendo la influencia que han tenido
en mi desarrollo intelectual, no me considero como una intrusa en el discurso
en el cual mi objetivo es participar. Mi crítica proviene de una
demanda enfática de que el punto de partida de la praxis en la TL
debe ser tomada más seriamente de lo que ha sido hasta ahora. Mi
propio análisis es tan provisional como el de cualquier otra persona.
Al revelar y señalar ciertas debilidades y problemas en la teología
de la liberación contemporánea, participo en el mismo proceso
en que participan aquellos cuyo pensamiento analizo: realizar una seria
observación de lo que nuestros sistemas sociales, económicos
y religiosos actuales están haciendo a extensos sectores de la comunidad
humana.
Este artículo es el capítulo de introducción de la siguiente obra: Elina Vuola: Los Límites de la Liberación. La Praxis
como método de la Teología de la Liberación Latinoamericana
y de la Teología Feminista. Traducción Janeth Solá
de Guerrero. Colección Textos no. 20, IEPALA Editorial, Madrid 2000.
IEPALA Editorial
Edición original:
Finnish Academy of Science and Letters
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